10 septiembre, 2012

El olor de Septiembre no es lo mismo





Septiembre... A pesar de que hasta el día 22 a las 16 horas, 49 minutos hora oficial peninsular (una hora menos en Canarias) el verano no se marcha del todo, Septiembre es un mes que ya no huele a verano.

Septiembre huele a vuelta al cole, al trabajo, huele a obligaciones, a rutina, Septiembre huele a "cuesta de Enero"... Huele a pagar un 3% más de I.V.A...
Pero sobretodo huele a despedidas, huele a final,  y es que en Septiembre se acaban muchas cosas; desde una visión general, me atrevería a decir que es el mes del año en que más cosas se acaban: las vacaciones o el trabajo de verano, los largos días de sol y playa, los problemas de aparcamiento, los turistas colapsando el Mercadona de la Calle Mercado o La Cala, el sol de las 6 de la tarde en mi piscina, el dormir destapado, relaciones que el verano puso a prueba,  la ropa de verano en los escaparates, amistades nuevas que se marchan, que no tienen por qué acabar pero probablemente ya no serán lo mismo... Y es que, en Septiembre, no solo el olor, nada es lo mismo.

Cierto que es también el mes en que más cosas empiezan pero esto es como mirar el vaso y verlo medio vacío o medio lleno, una visión subjetiva, dependiente de la actitud de quien lo mira, por eso, todos aquellos que cogen vacaciones en Septiembre porque es en Julio y Agosto cuando más trabajan tendrán una visión muy distinta a la mía, así como todos aquellos que se dedican a la hostelería por esta zona... O los que viven en la otra mitad del mundo.

Pues bien, a pesar de mi habitual actitud vitalista, he de decir que para mi, ciudadana del mundo pero residente en Benidorm, Septiembre es un vaso medio vacío.

Este domingo me invitaron a ir de acompañante a una de esas cenas de empresa a las que todos hemos ido alguna vez, era una especie de cena de despedida puesto que eran todos trabajadores del departamento de animación de un hotel de Benidorm, eventuales la gran mayoría, o de prácticas y que no se sabe que les deparará el invierno o dónde irán a caer el próximo verano.

Cuando vas de pareja a este tipo de eventos siempre te sientes un poco fuera de lugar, no porque no te arropen, en mi caso concreto me sentí súper arropada, tanto por mi pareja como por cualquiera de sus compañeros que incluso contaban conmigo para una velada posterior...  Pero normalmente estas cenas transcurren entre bromas del gremio y anécdotas que sólo se entienden entre compañeros, por eso, no se si a vosotros os pasa, te conviertes en observador, analista de la situación. En mi caso concreto, que me encanta relacionarme con gente nueva, intento no meterme en conversaciones si no me lo piden, no hablar si no viene a cuento, escuchar con la mente más que con los oídos y observar, llegando a descubrir cosas de personas que no conozco dignas de un amigo de toda la vida, pero este no es el tema para hoy, el tema es que esta gente a la que no conocía y me pareció de lo más divertida y encantadora inspiró este post.

Me encontraba en una cena de sabor dulce, el sabor de las nuevas experiencias, las fiestas, los amigos nuevos y los amores de verano, en la que de postre había la amargura de las despedidas y de la sensación de incertidumbre: Y ahora qué?! Nos volveremos a ver? Tendré trabajo en invierno? Me llamarán para el próximo verano? Y lo más difícil, será lo mismo?
Y es que en Septiembre ya nada es lo mismo, es un mes incierto en el que no puedes apostar que irás a la playa el próximo fin de semana y si vas, ya no será lo mismo.

Fue una velada estupenda, rodeada de gente espectacular, que terminaba en la mayoría de los casos sentados en aquella mesa, una experiencia maravillosa y a la que deseo que, aunque ya no sea lo mismo, Septiembre, este mes que tan poco me gusta, les traiga un vaso medio lleno... O lleno del todo!!

Moraleja: Septiembre en realidad es como Enero... Un mes en el que todo acaba o todo empieza.

:-)