20 agosto, 2012

Las mujeres no dicen lo que piensan



El domingo pasado por la noche, como ya se había convertido en costumbre desde que empezaron a repetir y repetir capítulos de Aída en la tele, siendo ésta la única cosa que me suele interesar de la televisión, estaba yo navegando por un blog al que me he aficionado "El mundo que me rodea" del cual os dejo un enlace porque no tiene desperdicio:


Leyendo  me encontré con uno titulado "Tomamos algo, mi amor?"... Que me pareció absolutamente sublime. Hablaba un poco, un poco no, totalmente, de cómo somos las mujeres respecto a eso de decir lo que realmente pensamos (Iba a  añadir "desde una visión masculina" pero no, es una realidad).

Yo no es que quiera replicar… Eso otro día, lo que quisiera hoy es añadir algo al respecto, por alusiones.

Cierto es que las generalidades existen y somos complicadas de cagarse, y la que diga que no, miente como una bellaca, esto es así. Pero, las mujeres, según mi humilde punto de vista, observándo a mis amigas y a mi misma, podemos ser difíciles o muy difíciles:





- Las difíciles son aquellas que, efectivamente, no dicen lo que piensan, fingen que algo no les importa cuando en realidad por dentro las está matando y por eso acaban contradiciéndose a si mismas... O aguantan estoicamente y de repente un día la sueltan cuando ya el pobre "desgraciado" no sabe a qué viene esa "hostia" que le ha llovido por la izquierda así sin esperársela.

- Las muy difíciles, en las cuales me incluyo, somos aquellas que siempre decimos exáctamente lo que pensamos, yo lo veo así y aunque penseis que sería al revés, igual me dais la razón si os lo explico:
Por ejemplo, él había quedado con ella para una noche de sofá, cine, palomitas y arrumacos, pero lo llaman los colegas para decirle que han quedado todos en casa de tal para... Hacer papiroflexia... Él quiere ir, por lo tanto le pregunta y ella dice "bueno"...
En ellos hay dos reacciones posibles: ir o no ir, evidente no?
Pero diferenciemos los motivos:





- El que va porque es un pobre ingénuo y verdaderamente cree que "bueno" quiere decir "bueno, ve".
- Y el listo que lo cree porque le interesa creérselo... Es decir, "yo voy, que es lo que quería, luego ya aguantaré el chaparrón"... Dos carantoñas, o cuatro depende de la cantidad de mala hostia de ella, y punto pelota.





Éste último podría llegar a decidir no ir, todo depende de lo que le compense el plan... Vamos, si le merece la pena respecto a lo que tendrá que aguantar después.

A las muy difíciles nos preguntan y decimos "pues si me importa, habías quedado conmigo" ...





Ajá! Y ahora qué?!




En realidad ellos siguen teniendo dos opciones: ir o no. Solo que antes tenían la excusa perfecta "pero si dijiste que si" ... Ahora no la tienen así que probablemente esto le cueste más arreglarlo si finalmente va.




Aquí el ingenuo irá pensando que lo arreglará fácilmente con arrumacos y el listo sabrá que no debe ir... Pero irá, esta vez más que antes, dependiendo de lo que le compense el chaparrón, de la cantidad de paciencia de la que disponga y nuevamente, de la cantidad de mala hostia que tenga ella.

Si doy una opinión seria al respecto, creo que cuando una mujer dice lo contrario de lo que piensa lo hace esperando que salga un pequeño sacrificio de su pareja sin que ella se lo pida, supongo que eso le hace sentirse querida, o porque cree que su pareja la conoce tanto que sabrá lo que debe hacer en cada momento... Pero si ni nosotras mismas nos conocemos a veces! No creo que sea la opción correcta chicas. Aquí cada un@ tendrá su forma de verlo... Pero yo, en este caso prefiero no jugármela... Aunque bueno, a veces le de cierta emoción a según que situaciones el no ser demasiado explicita o el tener la boca cerrada...

Moraleja: Ni hombres ni mujeres somos adivinos, así que no esperemos a que nos lean el pensamiento y luego nos mosqueémos porque no han acertado, es absurdo, la vida ya tiene sus complicaciones de serie, no le añadamos extras.